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Inteligencia Artificial

¿Alcanza con traducir tu web con IA para vender afuera? Qué revisar a mano

Pasás tu web al inglés en cinco minutos y parece lista. ¿Lo está? Qué traduce bien la IA, qué revisar a mano y una prueba que detecta errores sin hablar el idioma.

Equipo de Página Web Argentina5 min de lectura

¿Alcanza con traducir tu web con IA para vender afuera? Qué revisar a mano

Pasás toda tu web al inglés con una IA en cinco minutos y parece perfecta. Un cliente de otro país la abre, encuentra una frase rara en el botón de comprar y una medida que no entiende, y se va sin escribirte. Te contamos qué traduce bien la IA, qué tenés que revisar a mano y cuándo conviene sumar a una persona.

Más abajo hay una prueba de ida y vuelta que detecta errores aunque no hables el idioma.

La respuesta corta: sirve para arrancar, no alcanza para vender

La IA resuelve muy bien la parte de las palabras. Vender afuera necesita algo más: que el texto suene natural, que los datos sean correctos y que el cliente confíe. Según el tipo de texto, el reparto conviene así:

  • La IA traduce y vos revisás un poco. Textos informativos y largos: preguntas frecuentes, artículos del blog, descripciones simples.
  • La IA traduce y alguien que domine el idioma revisa. Fichas de producto, páginas de servicios, botones, formularios y mails automáticos.
  • Lo escribe una persona. La página de inicio, el eslogan, los textos que venden, las condiciones de compra y devolución, y todo lo que tenga valor legal.

Cuanto más cerca de la decisión de compra está un texto, más importa que lo haya leído un humano.

La prueba de ida y vuelta: encontrá errores sin hablar el idioma

  1. Elegí un párrafo importante. El de tu servicio o producto principal.
  2. Pedile a la IA que lo pase al inglés. O al idioma que vayas a usar.
  3. Abrí una conversación nueva. Pegá solo la traducción y pedile que la vuelva al español, sin mostrarle el original.
  4. Compará con tu texto. Si el sentido cambió, hay un problema en alguna de las dos puntas.

No es una prueba perfecta: una traducción puede volver bien al español y aun así sonar rara para quien la lee. Pero detecta los errores más gruesos y cuesta cinco minutos.

Lo que se traduce mal aunque las palabras estén bien

  • El tono y los modismos. Lo que en español suena cercano puede sonar demasiado informal, o directamente raro, en otro idioma.
  • Los términos de tu rubro. El nombre de un producto, un corte o un tratamiento, que tiene que ser el que usa tu cliente de afuera.
  • Medidas, talles, monedas y fechas. Cada país usa los suyos, y un talle o un formato de fecha mal entendido genera reclamos.
  • Los botones, mails y mensajes automáticos. La confirmación de compra, los avisos del carrito y los errores son lo que más se olvida.
  • Los textos dentro de imágenes. Si el mensaje está escrito en una foto, la traducción de la página no lo toca.

Un recurso útil: armá un glosario, es decir, una lista corta con los términos de tu rubro y cómo querés que se traduzcan siempre, como el nombre de tus productos y servicios. Se la pasás a la IA con cada pedido y la traducción mantiene siempre las mismas palabras de principio a fin.

Traducir las palabras es la parte fácil; lo difícil es que el cliente de afuera te entienda y confíe.

Traducir no es lo mismo que poder vender afuera

Una web perfecta en inglés no vende si después el cliente no puede pagar, recibir o preguntar. Antes de traducir, revisá estas cuatro cosas:

  • Cómo se paga. Qué medios de pago y qué moneda puede usar alguien de otro país.
  • Cómo se envía. Quién se ocupa del envío al exterior, cuánto cuesta y cuánto tarda. Los impuestos y trámites de exportación son un tema para tu contador.
  • Quién contesta. Si alguien escribe en inglés, tiene que haber una persona que lo atienda en ese idioma.
  • Cómo se te contacta. El teléfono con el código de país y el horario aclarado.

En rubros como los hoteles y el turismo, donde llegan viajeros de otros países, estas cosas deciden la reserva tanto como el texto.

¿Pensás vender afuera? Contanos qué vendés y a qué países querés llegar y vemos qué conviene traducir primero.

¿Cada idioma en su propia dirección?

Si querés que te encuentren en otro idioma, cada versión necesita su propia dirección, por ejemplo una carpeta para el inglés. También hace falta un selector de idioma bien visible y etiquetas que le indiquen al buscador qué versión corresponde a cada persona.

Evitá cambiar el idioma automáticamente sin dejar elegir: el cliente que quiere leer en español tiene que poder hacerlo. En el diseño de páginas web armamos versiones en inglés u otros idiomas, con los textos traducidos y revisados.

Por dónde empezar sin gastar de más

  1. Elegí un solo idioma y un solo mercado. El de los clientes que ya te escriben o al que realmente podés enviar y cobrar.
  2. Traducí primero lo que decide la compra. Inicio, tu producto o servicio principal, contacto y condiciones.
  3. Que lo lea alguien que domine el idioma. Puede ser un traductor, un cliente o un conocido de afuera.
  4. Medí si llegan consultas antes de traducir todo. Si el idioma nuevo no trae mensajes, ajustá antes de seguir.

Lo que vale para escribir con IA vale para traducir: lo que se publica tiene que ser útil y alguien lo tiene que haber leído. Si querés profundizar en eso, mirá cómo escribir con IA sin sonar genérico.

Preguntas frecuentes

¿Sirve un traductor automático que traduce la web al abrirla?

Sirve para salir del paso, pero nadie revisa el resultado y, según cómo esté configurado, puede no tener una dirección propia para cada idioma. Si el mercado de afuera es importante, conviene una versión revisada.

¿En qué idioma conviene empezar?

En el del mercado al que podés atender hoy: donde ya recibís consultas o a donde podés enviar y cobrar. El inglés es el más habitual, pero si vendés a países vecinos, el portugués puede tener más sentido.

¿Hace falta traducir toda la web?

No. Empezá por las páginas que deciden una compra o una consulta y sumá el resto si ves resultados. Mejor pocas páginas bien traducidas que muchas con errores.

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