Señales de que tu web quedó vieja
Una web no se vence de un día para el otro: se va quedando. Si tenés un negocio en General Ballivián y te reconocés en dos o tres de estas situaciones, probablemente sea momento de un rediseño:
- En el celular hay que hacer zoom para leer, o los botones quedan pegados entre sí.
- Tarda en cargar y la gente se va antes de ver qué ofrecés.
- Para cambiar un precio o una foto tenés que pedírselo a otra persona, y el cambio nunca llega.
- Junto a tu dirección, en la barra del navegador, aparece el aviso «No seguro».
- Los servicios, los horarios o el equipo que aparecen ya no son los de hoy.
- Tu marca cambió y la web sigue con el logo o los colores anteriores.
- Las consultas llegan por WhatsApp o Instagram, pero casi nunca desde la web.
Rediseñar sin perder lo que ya posiciona
El error más caro de un rediseño es publicar el sitio nuevo y borrar el viejo sin mirar qué traía visitas. Una página que aparece en Google para una búsqueda concreta tiene un valor acumulado: si cambia de dirección sin aviso o desaparece su texto, ese lugar se pierde. Por eso, antes de diseñar, revisamos el sitio actual con este orden:
- Inventario de páginas. Listamos todas las direcciones del sitio y vemos cuáles reciben visitas y desde qué búsquedas.
- Mismas URLs siempre que se pueda. Las páginas que funcionan conservan su dirección. Las que cambian llevan una redirección permanente a su reemplazo, para que ni Google ni los links viejos terminen en un error.
- Contenido que se mejora, no que se borra. Los textos que posicionan se actualizan y se ordenan, pero no se reemplazan por frases genéricas.
- Prueba antes de publicar. El sitio nuevo se arma en una dirección de prueba que revisás desde tu celular, con el anterior todavía online.
- Control después del cambio. Seguimos de cerca los errores, los formularios y cómo responde Google una vez publicado.
Si el sitio además necesita trabajo para aparecer en más búsquedas, lo sumamos con el servicio de posicionamiento SEO. Y si preferís empezar de cero, mirá cómo encaramos el diseño de páginas web.
Qué incluye el mantenimiento mensual
Una web es software: el gestor de contenidos, los plugins y el servidor reciben actualizaciones, y lo que no se actualiza queda expuesto. El mantenimiento web se ocupa de eso para que vos no tengas que pensarlo.
Actualizaciones
Del gestor de contenidos, los plugins y el tema, probadas antes en una copia para que ninguna rompa el sitio publicado.
Seguridad
Revisión de usuarios y accesos, contraseñas firmes, certificado SSL vigente y control de archivos modificados sin explicación.
Copias de seguridad
Automáticas y guardadas fuera del servidor de la web, para volver atrás si algo sale mal.
Cambios chicos
Un precio, una foto, un horario, un texto nuevo. Nos lo mandás por WhatsApp o por mail y queda publicado.
Si tu web se cae o fue hackeada
Primero, calma: casi siempre tiene arreglo. Lo que no conviene es reinstalar o borrar cosas a las apuradas, porque se pierden las pistas de qué pasó. Lo que sí conviene:
- Juntar los accesos que tengas: hosting, dominio y panel de la web.
- Anotar qué ves y desde cuándo: pantalla en blanco, aviso del navegador, redirecciones a sitios extraños, mails que rebotan.
- Escribirnos con esos datos para hacer un diagnóstico.
Muchas caídas tienen causas simples, como un dominio vencido, un hosting suspendido o una actualización que chocó con un plugin. Si hubo un ataque, limpiamos el sitio o lo restauramos desde una copia sana, cambiamos todas las claves y cerramos el hueco por donde entraron, para bajar el riesgo de que se repita. Atendemos negocios de General Ballivián, Salta a distancia: de tu lado alcanza con pasarnos los accesos.
Soporte técnico con alguien del otro lado
Cuando una web falla, lo más frustrante suele ser no saber a quién llamar. En el soporte técnico web hablás directo con quien conoce tu sitio, por WhatsApp o por mail, y cada pedido queda anotado con lo que se hizo, para que siempre sepas en qué estado está tu web. Contanos qué está pasando y lo revisamos.











